El neuromarketing en restaurantes

BLOG
08.08.17 Fiverooms Agency

Comprender el funcionamiento del cerebro humano y su relación con el comportamiento, es la clave para mejorar la imagen de las marcas, potenciar las ventas y desarrollar productos que se desempeñen mejor en el mercado. Por eso, hoy traemos unos tips de neuromarketing para tener éxito en el sector de la restauración o que te resultarán interesantes si eres un fanático del turismo gastronómico.

Los restaurantes deberían aplicar técnicas de neuromarketing: desde la creación de un ambiente propicio, que combine con el concepto del lugar (decorado, iluminación, música, etc.), hasta llegar al menú (el orden de los platos, precios, nombres, descripciones, etc.).

El ambiente del restaurante

La manipulación del ambiente puede modificar el estado de ánimo de los comensales.

¿Quieres que tus comensales se queden más tiempo? Iluminación cálida y tenue, acompañada de música suave y una temperatura agradable harán el truco. ¿Prefieres que se vayan rápido y mantener una rotación de mesas constante? Baja un par de grados la temperatura del aire acondicionado, pon música de ritmos rápidos a mayor volumen y mantén todo muy iluminado, preferiblemente con luz azul.

Recuerda que el ambiente es una experiencia multisensorial, que debe abarcar la mayor cantidad de sentidos posibles. La cereza del pastel será

el sentido del gusto, cuando prueben la comida que sirves.

El menú

Este es probablemente uno de los elementos a los que más vale la pena prestar atención. Hay múltiples estudios y publicaciones que hacen referencia a su diseño, utilizando principios de psicología y neuromarketing.

Vale la pena destacar que el menú es una herramienta de marketing y ventas y debemos utilizarlo como tal. Allí podemos fácilmente darle la ventaja a los platos más rentables. Necesita ser de fácil lectura, porque los clientes no la leen completa, hacen más una especie de escaneo.

  • Usa el color a tu favor: cuando algo aparece en verde es generalmente asociado a alimentos frescos, el naranja estimula el apetito, el amarillo se utiliza para captar la atención y el rojo se usa para motivar a la acción, para que compremos el plato de mayor precio, por ejemplo, basta con poner un recomendado.
  • El plato señuelo: cuando lo primero que ve un comensal es un plato ligeramente más caro que el resto, los demás parecerán más asequibles en comparación, hasta pueden dar la impresión que algunos son una ganga.
  • Escaneo subconsciente: las personas tendemos a escoger los primeros dos platos de una lista en el menú, así que vale la pena utilizar estos puestos para colocar los que dejan un mayor margen. El tercer plato con mayor margen puede ponerse abajo de la lista, porque es la siguiente opción más escogida.
  • Sin símbolo de moneda: comprar duele, por eso en el menú es mejor no utilizar el símbolo de moneda antes del precio, sino los números solos, para que las personas no hagan la relación entre lo que ven y su monedero.
  • Eliminar la columna de precios: al colocar una columna con los precios las personas escanean rápidamente la columna y tienden a pedir lo más barato, por lo tanto a gastar menos. Es mejor que los precios estén al final de la descripción y no sea tan fácil identificarlos todos en una sola mirada.
  • Usar descripciones: los platos que tienen descripciones más detalladas incrementan las posibilidades de ser escogidos, hasta en un 27%.
  • Limitar las opciones: si le das al comensal una lista tan larga de opciones que parece interminable, se sentirá abrumado y no podrá decidir. Es mejor hacer listas que contengan alrededor de 7 opciones en cada sección, suficientes para sentir que hay variedad.